Gt 8 – epistemologia da educaçÃO – abordagens fenomenológica / etnometodológica / multirreferencial / interacionista



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GT 8 – EPISTEMOLOGIA DA EDUCAÇÃO – ABORDAGENS FENOMENOLÓGICA / ETNOMETODOLÓGICA / MULTIRREFERENCIAL / INTERACIONISTA


CUERPO-SUJETO: HACIA UNA NUEVA EPISTEMOLOGÍA
Norma Delia Durán Amavizca1
En la etimología, la palabra griega traducida por el término sujeto, significa lo que está debajo, de algún modo sometido a otro o a otra cosa. Esta significación de sujeto, situada en un contexto filosófico, sobre todo en los griegos y particularmente en Aristóteles, sujeto designa siempre un elemento de una estructura, y además un elemento que subyace o está dispuesto a recibir a otro u otros elementos con los que constituirá tal estructura. Así la denominación de sujeto en el plano ontológico, era sobre todo la sustancia y dentro de esta, considerada como compuesto, se encontraba la denominación de sujeto principalmente a la materia pues soportaba la forma y estaba sometida a ella. Actualmente, todas las filosofías siguen fieles al término sujeto, sin embargo en la gran mayoría de esas corrientes filosóficas, ya no se encuentra este sentido etimológico inicial.

Las filosofías posteriores se referirán a una potenciación del sujeto y de sus funciones en los procesos del conocimiento. Por ello se puede ubicar la filosofía de Descartes como un parte-aguas en la teoría del conocimiento – puede decirse, antes y después de Descartes – debido a que con este filósofo el yo o sujeto adquiere primacia en los procesos de conocer: los datos que aporta la afección empírica han de someterse a una compleja elaboración de síntesis hasta alcanzar la objectividad. Se privilegió por consecuencia el modo de revelarse el conocimiento en el, para mí. Sin embargo es posible observar en las reflexiones de Descartes, que a pesar de la ruptura que significó ante la escolástica continuó ligado, en parte, a esa concepción de sujeto. “Fiel a esta etimología [la griega, en Descartes], el sujeto significaba el elemento de la relación cognoscitiva que se le imponía en un proceso causal que va del objeto/cosa al sujeto” (DURAN AMAVIZCA, 76).

Desde entonces el modo de revelarse los objetos en el para mí, ha recibido más atención que el propio sujeto, aquí es donde se nota la ruptura con la escolástica. Descartes, hace una mutilación del tradicional sujeto sustancial, porque el sujeto es sólo su espíritu, ya no es todo el hombre y deja entonces de lado la corporalidad. Es a partir de Kant, que el sujeto poco a poco va adquiriendo protagonismo hasta convertirse en líder de la objetividad y se inicia un camino hacia la subjetividad en el que el sujeto fue perdiendo su carácter de pasividad frente al objeto hasta convertirse en sujeto activo, consciente e intencional, pero esto no bastó para que su corporalidad fuese considerada. La subjetividad kantiana no rompió con la base ontológica del dualismo descartesiano de mente-cuerpo.

Hablar por lo tanto hoy, de la concepción de un solo sujeto, de una sola forma de conocer del sujeto o de una sola forma del despliegue de la reflexión sobre el si mismo del sujeto y del cuerpo se torna complicado y consideramos que en la actualidad ese sujeto y su subjetividad sin un espacio en el que mostrarse como es el cuerpo, carece de sentido. La subjectividad del ser humano cabalga junto a la razón y la intuición y el cuerpo es el espacio en el que se articulan.

Este escrito tiene el propósito central de integrar la corporalidad en el sujeto, pues descorporalizado se nos revela desconectado del mundo en el que vive y al que pertenece. El ser humano antes de ser humanamente hombre es cuerpo, posteriormente a esto el hombre actúa como sujeto. La subjetividad del hombre se desarrolla cuando despliega un mundo de significaciones, pero tal subjetividad no puede prescindir del cuerpo con el que recorre esos caminos. Este cuerpo y esta subjetividad, no podrán prescindir, a su vez, del hombre que porta el cuerpo con órganos y emociones en su trayectoria como ser social, cultural y dotado de lenguaje, con lo cual se conforma su identidad sin aspirar a la universalización.

Con lo dicho anteriormente, comprendemos que el hombre encuentra la manera de insertarse en el mundo natural y social, por medio de su cuerpo y esto a pesar de que ese cuerpo durante mucho tiempo ha cargado en la historia con olvidos, acusaciones de distorsión frente a dualismos que no han llevado a la fragmentación. Pocas veces en la historia, el cuerpo ha contado con alabanzas y reconocimientos como una unidad y cuando ha sido así, concebido como una unidad, no se ha profundizado en la forma en que se articula ese cuerpo hacia tal unidades, los planteamientos por lo regular se quedan en la periferia del cuerpo, en lo que físicamente se percibe por medio de los sentidos, en lo que la piel arroja a los ojos de los otros, sin llegar a ahondar en planteamientos de mayor hondura respecto al cuerpo en sí. Aunque desde la anatomía, la fisiología, y los estudios celulares tengamos un panorama del comportamiento biológico del cuerpo la referencia es casi nula a su subjetividad y a la manera de vivir las emociones.

Hay que reflexionar sobre la concepción de sujeto que nos ha dado a lo largo del tiempo la filosofía occidental y posteriormente la psicología, pero es absolutamente necesario contar con el cuerpo. Por ello derivado de los estudios de López Ramos proponemos el término cuerpo-sujeto, iniciando la nominación por el cuerpo ya que en él han de radicarse las condiciones de posibilidad para el crecimiento humano, hacia la humanización cada vez más integral del hombre. Iniciamos la búsqueda, hacia una nueva corporalid y subjetividad del ser humano, abierta a nuevas corrientes filosóficas, antropológicas, psicológicas, sociales.
A lo largo de la historia nos encontramos con nociones de cuerpo muy divergentes. Basta recordar, por ejemplo, el cuerpo-cárcel de Platón, el cuerpo ‘psíquico’ de Aristóteles, para quien el alma es algo del cuerpo, el cuerpo-extensión de Descartes, el cuerpo-voluntad-fuerza de Nietzhe, o ya casi en nuestros días, el cuerpo vivencial y concienciado de Sastre o Merleau-Ponty (RÁBADE ROMEO:91-92).
En el transcurso de la historia que nos habla acerca de la concepción del cuerpo podemos percatarnos que se ha entendido como un objeto externo y ajeno, esto tanto para el cuerpo del otro como para nuestro propio cuerpo, lo cual, se encuentra reflejado en las posturas científicas cuando se ve al cuerpo como cosa. También, en esta historia conceptual, se halla la visión fenoménica y vivencial; el cuerpo que “yo vivo”, el cuerpo que “tengo”, en donde juegan un papel importante los sentidos, la sensibilidad.

Encontramos así, diversos niveles de corporalidad o diversos enfoques de enfrentamiento con el cuerpo y queremos exponer que en la actualidad con el concepto de cuerpo-sujeto asistimos a una concepción del cuerpo con una nueva mirada, que ya no quiere conocer al cuerpo solo con la racionalidad sino que busca y propone un trabajo con el cuerpo para comprender su proceso desde la relaciones más profundas construidas entre el cuerpo, los órganos y sus emociones, sin dejar de incluir en el contexto sociohistórico al que pertenece, al hombre que lo porta.



En esta nueva visión se encuentran la investigaciones del Dr. Sergio López Ramos, y en particular un ensayo titulado, Cuerpo y filosofía: una discusión necesaria? Para los propósitos de este escrito respondo al Dr. López Ramos que sí es necesario su reflexión y además pertinente en nuestro tiempo. La de este experto en el tema del cuerpo nos permite considerar cómo la filosofía dada es vivida en el cuerpo, cómo se encarnan las visiones hegemónicas de la sociedad en él.
La cultura del miedo se instale in el cuerpo, y el Estado y la religión juegan un papel importante en este proceso de control desde la idea del terror hasta el castigo divino. Nos enfrentamos pues a una sociedad mexicana que tiene sus vericuetos en el cuerpo, nos da cuerpos con múltiples procesos e crisis. A ella le debemos que el cuerpo y el lo corporal se hagan una realidad que no es factible de interpretar con cualquier modelo, lo escabroso son las afirmaciones absolutas y totalitarias sobre lo que se dice del cuerpo (LÓPEZ RAMOS: 8).
Reconoce que la discusión a lo largo de la historia tiene su valía para poder comprender la condición actual del cuerpo que se enferma y que produce problemas nuevos, al construir nuevas redes de cooperación al interior, en los órganos y desde la cultura elaborándose un estilo de vivirlo y con ello produce ideas sobre si mismo. Expone que, actualmente, nos encontramos con un cuerpo más complejo y lleno de nuevas expresiones y cualquier filósofo que reniegue o se olvide del cuerpo se aleja de la realidad en la que este vive. Y lanza su premisa principal: “resulta que el cuerpo y la razón se construyen como entidades que pueden iniciar en dos niveles, tanto emocional como corporal”. Ha descubierto que la compleja construcción que hace el ser humano con su cuerpo nos obliga a ir a otra lógica de ver el cuerpo, porque “el cuerpo es el recurso para poder explicar al hombre y sus acciones […]” y […] castigarlo es un recurso que se hace con doble sentido; la negación del cuerpo y de lo que construye y produce”. Advierte que tanto las expresiones y manifestaciones del cuerpo se han convertido en un punto álgido para darle un nuevo sentido al cuerpo. Porque los dualismos, las fronteras y la fragmentación, nos dice, no aguantan cualquier análisis que les impongamos ante una nueva realidad que se introduce en el microcosmos que es el cuerpo humano. Entonces el aquí y el ahora para el Dr. López Ramos, alcanza a cobrar un gran sentido, pues es la realidad de un cuerpo que esta inserto en una temporalidad y contorno que se le impone y que le produce una mirada al cuerpo propio: “por eso el aquí se convierte en el punto de partida para nuestro caso, en el entendido que es el cuerpo que se hace presencia […] convertido en carne, que se articula con los órganos y las emociones […] donde se conjugan los procesos de un mundo y es el mundo en su representación más fina”; López Ramos nos introduce a una nueva realidad corporal, que parafraseándole, es preciso verla en el mar de su historia o concebirla como un principio que no es libre de nada, lo que suscita que el cuerpo tiene expresiones pasionales y científicas que demanda una epistemología distinta a la racional descartesiana. “Esto sucede cuando la conciencia de ser otro, parte de la historia que nos dio identidad y nos abre la posibilidad de ser en el otro. […] es la identidad de ser otro en constitución con los demás. No podemos buscar la originalidad de lo que no existe, siempre los otros serán nosotros. […] Pero si desde el propio [cuerpo] y en el se puede ir al pasado, a la experiencia interior, las emociones y sentimientos que se pueden proyectar en el cuerpo, es el espacio donde se transgreden los limites del tiempo y no existen limites, solo los que construye el individuo”. Los aportes del Dr. López Ramos a la discusión filosófica nos ubican en la necesidad de conocer a profundidad nuestra realidad corporal. Su filosofar sobre el cuerpo nos invita a entenderlo como el lugar de la posibilidad de construir con él, desde nuevas miradas epistemológicas, hasta nuevas relaciones intersubjetivas y por ende sociales. Así el cuerpo además de encarnar las formas de vida que se han derivado desde la modernidad, que separó mente y cuerpo, al articularlos en sus reflexiones López Ramos, encontramos que es el espacio en donde se desarrollan y cultivan las emociones que a fin de cuentas son las que le dan el sentido colo lugar donde se hospedan y construyen en el cuerpo. Las emociones están presentes en la construcción del cuerpo, porque lo corporal es un proceso sociohistórico que permite darle uniformidad a un sector de otro socialmente (el habla, la moral, la religión o la ética). “Las emociones no están ajenas a ese proceso de lo corporal pero están incrustadas en la vida familiar y personal […] (LÓPEZ RAMOS:9).

López Ramos nos advierte que una de las características de la racionalidad, entre ellas la más importante, es que quiere darle valor a lo visible y con ello desacredita las aproximaciones de investigaciones que parten de la intuición o de la representacón simólica e incluso de los significados. Con ello se cuestiona el valor del método, sus aplicaciones e implicaciones en nuestros espacios inmediatos, entre ellos el cuerpo:


[…] los últimos 300 años en la sociedad mexicana pueden ser un buen periodo que ha permitido la construcción de personas y de estilos de vida. Ha conducido a los individuos a nuevas relaciones con sus congéneres y lo más interesante es la relación que han construido con su cuerpo; su proceso es algo que se ha profundizado en la lógica de la razón y quieren encontrar las respuestas en el cerebro, su estudio se ha convertido en una especie de obsesión por saber su funcionamiento […] la cronología mínima incluye las trepanaciones, el uso de válvulas, cirugías diversas, oxigenadores, opiarios, uso de rayos láser […] la razón científica quiere soluciones pragmáticas […] entonces la condición humana se convierte en un discurso ideológico, pero el trasfondo es económico, de las grandes industrias farmacéuticas o de tecnología” (LÓPEZ RAMOS: 13).
Advierte el autor que el problema de la dualidad del pensamiento cartesiano, deja de ser un problema porque no hay porque aceptar tal división, ya que resulta algo artificial, construido ante la pobreza de la interpretación de la realidad corporal; un pensamiento profundamente medroso en la exploración de la realidad no puede ser constructivo en la propuesta de futuro.
En el concepto que nosotros manejamos, no podemos soslayar el principio de relación interna de las emociones y los órganos. Es una danza de equilibrio energético que bien puede ser cambiada por una emoción o un sentimiento que crea formas de comunicación en el interior y no deja que se abran nuevas posibilidades humanizadas, pero si procesos dañinos para la vida. [...] basta ver os cuerpos de las personas para comprender que los procesos emocionales y órganos van de la mano, sólo que la lógica positivista no deja verlo, pero no sólo el positivismo sino el físicalismo y el marxismo ortodoxo que en algunos casos son condenatorios y absolutistas, pasando por las afirmaciones psicoanalíticas que se suscriben a la sexualidad o que quieren reducir todo el comportamiento humana a una pulsión (LÓPEZ RAMOS:31).
El cuerpo es un espacio que alberga a los órganos y sus respectivas emociones y estas emociones se mueven por la vida. Ese espacio corporal se inserta en la vida social. Es un espacio en donde se articulan la razón y la intuición, lo geográfico se ve reflejado al igual que la cultura y la sociedad en la que vive se conforma de símbolos y significados que se han encarnado desde la modernidad, ante la expresión máxima de que la razón y el método son lo más importante en las sociedades. Esas significaciones acerca de la sociedad que a su vez se ven conformadas en el espacio corporal, bajo esa guía de la racionalidad esta produciendo enfermedades degenerativas, las cuales son un recurso del cuerpo para sobrevivir a las adversidades sociales, impregnadas de racionalidad. La racionalidad vista como única cualidad del ser humano sin tomar en cuenta su intuición, el cuerpo, órganos junto a emociones, podemos decir que esta en contra de la vida.

El cuerpo visto desde la racionalidad se liga a la manera de buscar causas mono o policausal que sin duda son los ejercicios de fragmentación sobre la vida que a su vez encuentra eco en la visión de perspectiva sobre el universo explicado por la física de Newton. Estas visiones ha permitido que el cuerpo sea el punto de partida de todas las industrias farmacéuticas, automotriz y de productos de aseo. Significa esto que el cuerpo como concepto que permita la posibilidad de tener una vida más digna en el planeta Tierra se ha quedado en el olvido de las grandes urbes.

López Ramos, el camino que encontró para alejarse de la física de Newton en torno al universo, es el del pensamiento Chino, para el cual el origen del hombre no se puede entender sin comprender el movimiento de la Tierra y la Luna, del Cosmos que es el origen de las cosas en la Tierra. Para el pensamiento chino la unidad del Cosmos es un principio básico para comprender los procesos más sencillos y complejos del ser humano.
Mi lectura parte de considerar que el cuerpo es un microcosmos que se construye en la relación hombre-sociedad y el proceso de la cultura, pero una consideración importante es el vínculo que existe entre los cinco elementos y los órganos del cuerpo, por ejemplo, hígado y vesícula biliar corresponden con madera y la emoción que le es propia es la ira; corazón, intestino delgado, con fuego y la emoción es la alegría; bazo, páncreas, estómago, con tierra, y la ansiedad, el pensar mucho, le son propios; pulmón, intestino grueso, con metal, la melancolía y la tristeza lesa acompañan, y riñón, vejiga, el agua y el miedo se relaciona con estos dos órganos (LÓPEZ RAMOS: 49)2.


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